Conectar para emprender: una mirada sobre el emprendimiento social


Nuestro cerebro funciona gracias a todas las conexiones entre neuronas, es precisamente un proceso de conexión, la sinapsis, lo que básicamente permite nuestra existencia. Las personas estamos constituidas por un sistema de enlaces, procesos interconectados que no se detienen y nos dan vida.



En este texto quiero compartir una mirada sobre el emprendimiento social basada en la idea de que todo está conectado y ésta interconexión es, precisamente, una condición inherente para emprender.


En mi proceso como emprendedora social he aprendido que una de las cosas más importantes para emprender es conectar, encontrarse con las personas que compartan la misma locura, el sueño y la pasión por construir un mundo donde quepan todos los mundos, un país donde el desarrollo sea un sinónimo de bienestar y este centrado en las personas y no sólo en el PIB como medida de desarrollo. Cuando encuentras a personas con quien tienes ese nivel de conexión, emprende, ¡hazlo!, porque tienes un equipo invaluable.


Design Thinking es una de las metodologías más utilizadas cuando de innovación social se trata, uno de los pasos esenciales en este proceso es lograr empatizar con el usuario, conectar y comprender en profundidad la complejidad de la realidad que se vive en las problemáticas sociales, pues es lo que asegura la creación de un diseño que verdaderamente contribuya a la solución. Entonces, la posibilidad de conectar con el usuario es básica para emprender.


Como parte de un ecosistema de emprendimiento tenemos la misión de construir alianzas, lograr conectar con diferentes actores para tejer una red que sirva para nutrirnos de otras experiencias, generar valor compartido, intercambiar, crear lazos y colaborar. En resumen, las conexiones son fundamentales no sólo en el networking sino imprescindibles para construir en colectivo el país que queremos y merecemos.


El emprendimiento social es una conexión, viene a revolucionar la forma en que se han entendido los negocios, conecta dos mundos que estaban separados, el de la intervención social y el de los negocios, dos formas distintas que se conectan e intercambian visiones con la finalidad de hacer este mundo un lugar mejor.


Al final, todo esta conectado. Estoy convencida que las pequeñas o grandes acciones que hacemos desde el emprendimiento social tienen una valiosa repercusión, “el leve aleteo de una mariposa se puede sentir al otro lado del planeta”, y ya somos parte de un proceso que está cambiando al mundo.

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