La falacia del costo hundido.

Este término, conocido en inglés como "the sunk cost fallacy" , habla de las decisiones que tomamos, la manera en la que decidimos, los factores que consideramos, y en general nos dice que no estamos siendo inteligentes.



"Ya sé que llevo 5 boletos sin premio, por eso creo que el seto será el bueno"


Normalmente, tendemos a poner en una balanza los pros y los contras, el costo y el beneficio, el interés y la necesidad, pero ¿cuándo consideramos el fracaso en la ecuación? No sé si es porque le tenemos miedo, o porque hemos ido avanzando con la idea de que es mejor pensar en positivo (para no atraer lo malo), pero la verdad es que muchas de las decisiones que tomamos, podrían ahorrarnos muchas formas de capital si consderáramos al fracaso en las ecuaciones de balance.


Muy famosa y muy atinada, la ley "falla rápido, falla barato" parece que no es regla universal cuando se trata de nuestros logros. Claro que trabajamos para mejorar, para crecer, para alcanzar metas, pero muchas veces, tenemos que dejar ir algunos sueños, algunos proyectos e incluso renunciar por completo, para poder crecer.

¿A qué me refiero? Les va un ejemplo. Si vas al cine a ver una película- la que sea, con quien sea- pagas, dígamos 200 pesos, entras, y a los 40 minutos te das cuenta de que es un fiasco. ¿Te vas o te quedas? La respuesta siempre, siempre es "te vas" pero elegimos quedarnos porque ya pagamos, porque qué tal que se pone buena, porque no tengo nada mejor que hacer, porque me da pena...

Y a verdad es que deberíamos irnos, porque nuestro tiempo vale más que 200 pesos, porque la vida no espera, porque a la hora de decidirnos por algo, estamos dejando de lado otras oportunidades. Y esto suena fácil pero pensemos en las ideas de negocio que tenemos, en los proyectos en los que hemos trabajado incansablemente, invirtiendo todo nuestro dinero, y la balanza dice que no sale costeable.


Sin importar cuánto dinero, tiempo, esfuerzo, amor, dolor... hayamos invertido en algo, considerar las inversiones pasadas para las decisiones del futuro -cuando ya sabemos que estamos fracasando- es fracasar. No quiero decir que a partir de ahora es mejor abandonarlo todo, sino que, cuando sepamos que no estamos yendo hacia donde queremos, elegir quedarnos es fracasar.


Pasa con las relaciones interpersonales, con el trabajo, con nuestro negocio, con todas las decisiones. La falacia del costo hundido dice que hacemos un error conceptual cuando tomamos decisiones basadas en el valor (o costo) futuro de las cosas con base en lo que nos ha costado en el pasado y presente. Esto quiere decir que, en la realidad, el valor que le damos a las cosas que hacemos y las decisiones que tomamos tiene más que ver con la carga emocional que le conferimos a las cosas que con su viabilidad, utilidad y relevancia en el futuro.


La recomendación es que la siguiente vez que tengamos que tomar una decisión, lo hagamos pensando en el fracaso como parte de la ecuación. Liberar la carga de llevarnos lo que nos ha costado, empobrece nuestra visión del futuro.


"Soy un hombre de palabra, una vez que toma una decisión me apego a ella aunque haya sido mala."


Para saber más, les comparto mi recomendación personal: the art of thinking clearly (libro).

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