Para mayor información favor de escribirnos a nacional@smes.mx

Sociedad Mexicana de Emprendedores Sociales 2018. Todos los derechos reservados. ©

La Madre Teresa y el emprendimiento social

Actualizado: 10 de abr de 2019

Antes de empezar, me gustaría hacer una nota sobre mi entrada al blog. Esta reflexión que aquí presento es parte de una serie de diálogos internos que tuve después de una entrevista con una mujer admirable. Y surge desde otras anteriores conversaciones y meditaciones de donde destaco la necesidad de ser profesionistas éticos al servicio de la humanidad. A pesar de hacer algunas menciones, este artículo no es, en ningún momento, religioso.

Madre Teresa de Calcuta.

Pues esta historia, no comienza en ningún momento específico, pero empieza así: desde que yo era muy chica, escuchaba hablara los adultos de mi familia sobre los empresarios admirables , esos que hacían caridad y ayudaban a los demás. Los empresarios de "buen corazón". Siempre hemos tenido presentes casos así en México, de empresarios que teniendo mucho éxito deciden ayudar a otros.


Creo que hace 30 años -y más- era una figura inspiradora. Creo que sentó las bases para abrir la perspectiva de la iniciativa privada como agente de cambio... ¿el pero? Mi crítica es que la caridad no es el canal para lograr el desarrollo, y que en general, provoca más daño social que beneficio. 50 años después de que admirábamos a los empresarios caritativos y generosos, llegó a mi esta idea de que lo verdaderamente valioso de ese arquetipo es la capacidad de hacer servicio.

Es decir, que no importa si eres empresario, o religioso, o padre de familia, o profesor... uno puede servir a la comunidad desde cualquier desempeño.

Me había quedado un poco en esa idea de que el servicio era, entonces, una piedra angular de la ciudadanía positiva y proactiva. Que para poder hacer una sociedad, podíamos empezar por construir una personalidad servicial. Y esta idea maduró con los años hasta elegir un camino social para el desarrollo profesional- y culminó en el emprendimiento social.

Una imagen de Latin Business Magazine por Daniel Peraza.

Y en este hermoso camino del emprendimiento social, tuve la grata coincidencia de encontrar a una interesante mujer, que me compartió una historia que les quisiera parafrasear a continuación:


Hubo una vez un hombre millonario en (cualquier parte del mundo) que, admirando el trabajo desinteresado y humanitario de la Madre Teresa, decidió embarcarse en un viaje para poder conocer en voz de la gran señora indicaciones para hacer el bien. Durante años estuvo esperando el momento en que ella lo recibiría en India, hasta que finalmente su sueño se hizo realidad. Recibió el millonario una llamada para decirle que la Madre lo esperaba en Calcuta en dos días. Y así se embarcó en un viaje (y sobre todo un viaje al interior) que le cambió la vida.


El hombre preguntó a la Madre Teresa -después de tomar misa con ella- que cómo podía hacer el bien, cómo podía él dar un poco de lo que tenía para ser una mejor persona. Y ella respondió que no se puede hacer el bien porque nada de lo que él tiene es suyo, simplemente fue elegido como el administrador de los bienes (o del recurso o del capital o de las ideas), y que su trabajo era honrar ese papel y servir a los demás.

Ella respondió que nada de lo que tenemos nos pertenece más que la capacidad de hacer que otros mejoren.

Esta idea es simple y poderosa, de que nada es en realidad nuestro, sino que se nos confía para ser administrado o dirigido, para que lo hagamos llegar más lejos, para que sumemos a más personas, para que hagamos actos revolucionarios que le cambien la vida a muchas realidades. Esta genuina idea de que el camino a la verdad es el servicio, que lo más honorable es trabajar para una causa y no por una recompensa.


Creo que esto es lo que más mueve a los emprendedores sociales, más allá del sistema de creencias que cada uno de nosotros tiene, saber que apostamos por un mundo más equitativo, por una realidad más benevolente, por una humanidad más pura. Y no nos quedamos en la intención, sino que salimos cada día a trabajar con la firme convicción de que estamos sirviendo a una comunidad -pequeña o enorme.


Porque la era de los empresarios generosos y caritativos le dio paso a nuestra generación: la de los emprendedores sociales. Esta historia que yo he recontado sobre la Madre Teresa y el empresario millonario, me ha dado una inyección de ilusiones que me permite reiterar que estamos aquí para servir de manera profesional. Con esta entrada al blog, celebro a todos los emprendedores sociales que estamos cada día dándolo todo ....

Porque sabemos que #AMéxicoLoCambiamosNosotros


Agradecimiento especial a Gaby Lucas por compartir esta historia conmigo.

También, a mi gran amigo y maestro Blas Gutiérrez porque él lleva siempre la bandera del Liderazgo Servicial.