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Más allá de la innovación: es una revolución

El emprendimiento social se percibe como la nueva forma de hacer negocios, como un hijo pródigo del sistema contemporáneo en donde hacer el bien, generar ganancias y revolucionar algunas industrias no solo es posible, sino que es lo esperado. Sin embargo, el emprendimiento social es mucho más que un modelo de negocio innovador, es mucho más que buenas intenciones hechas empresa... el emprendimiento social es un llamado a la revolución.




Constantemente hablamos de emprendimiento social como una respuesta -que todavía podría ser considerada como la más efectiva- a los graves problemas sociales y ambientales (y socio-ambientales) de todo el mundo. De hecho, en la Sociedad Mexicana de Emprendedores Sociales (@SomosSMES), luchamos por que el emprendimiento social sea la base de la economía de México. Y aunque otro mundo es posible, no solamente es una respuesta a los problemas que existen, sino que es una respuesta a los problemas que van a existir como consecuencia de nuestras todavía-lamentables acciones de hoy. Pero...


Una de las características más fascinantes del emprendimiento social es que TODA empresa social busca desaparecer.

Es esa pasión por la problemática con y contra la que trabajamos que nos hace querer desaparecer, porque el compromiso con eliminar, erradicar o transformar ese problema (social y/o ambiental) es tan firme que sabemos que al confiar en nuestro trabajo solucionando el problema de raíz, deberemos desaparecer. Quizás en muchos más años de los que estemos vivos, pero hacia allá vamos.


Y va(mos) todavía más lejos. El emprendimiento social es un llamado a la revolución desde la iniciativa privada. Porque los métodos de consumo, de producción, de trabajo han acabado con el mundo que no hemos vuelto a ver desde hace 200 años y que jamás volverá. Haber iniciado las segunda y tercera (y ahora la cuarta) revoluciones industriales nos hizo entrar en una espiral de explotación sin que reparáramos en que nos referimos a nuestras buenas prácticas como explotación.


De nada sirve atacar al sistema sin proponer una salida constructiva, y eso es precisamente lo que hace el emprendimiento social. Proponemos una revolución de equidad, de humanidad y de consideración con el planeta y las personas.

Somos la revolución de las generaciones que buscan un mundo para vivirlo y no vivir del mundo sin ética. Queremos que nuestras propuestas se sumen a la ideología de las nuevas generaciones, queremos que haya mejores condiciones laborales, ambientales y sociales, que haya productos de calidad, que nuestro estilo de vida no sea nuestra propia sepultura. Porque por décadas, solo importaba el éxito económico, hoy, el emprendimiento social pone como prioridad la ética.


Esta es nuestra revolución industrial, y tenemos todo para seguir. Si tú crees que a México y al mundo lo podemos cambiar nosotros, seas o no emprendedor, ya eres parte de esta nueva historia que vamos a escribir. Súmate.

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